Sony

Sony durante este E3, ha dado una peor impresión de la que debería. Es decir, lo tenían todo para triunfar: Journey fue de lo mejorcito de la feria, Motorstorm: Apocalypse es una delicia de juego de conducción pandiloco que en mi humilde opinión, muestra todavía mejor que el Killzone 3 las capacidades 3D de su consola y Children of Eden bien podría haber sido el abanderado de su nuevo Move. Entonces ¿por qué el mal sabor de boca? Una vez más el diseccionar su conferencia nos trae la respuesta.
Y tendremos trabajo para rato porque fueron dos señoras horas de conferencia. Pensaba que no se iba a acabar nunca. Dos horas en las que Sony decidió cuáles eran sus prioridades: Move, el 3D, y las nuevas campañas de anuncios de la PSP. Y para al final no mostrar nada de The Last Guardian. Si eso no es una compañía con la cabeza incrustada en el culo, que baje Yamauchi y lo vea. Sony volvió a demostrar, una vez más, que su división de juegos es algo muy, pero que muy secundario para el total de su compañía, un peón para sacrificar en la gran partida de los formatos digitales, la tecnología 3D o lo que en ese momento le convenga a Stringer. Es decir, cuando en un evento promocional como es una conferencia te dedicas a anunciar tu siguiente campaña de publicidad en vez de tu producto queda patente que estás mucho más preocupado por los tejemanejes internos de tu compañía que por el mercado, tus rivales o el consumidor.Sony volvió a demostrar, una vez más, que su división de juegos es algo muy secundario para el total de su compañía.
En ese sentido, Sony recuerda poderosamente a la Sega tardía, no tanto por su situación económica (a miles de años luz de la endeudada Sega) si no por su administración: equipos de desarrollo interno con un talento increíble para hacer juegos estrellándose contra una directiva bastante incapaz, centrada en sí misma y sobre todo, desorientada y desconectada ¿Les suena eso a los segueros de algo?
En conclusión, observando este E3, se puede inferir que Sony se encuentra en un punto de inflexión bastante importante. Ha demostrado que tiene recursos y talento de sobra para dar una vuelta a su adversa situación, si no de inmediato, a medio y largo plazo. De lo que carece Sony hoy por hoy, es de voluntad propia para hacerlo, más allá de lo que les dicten sus directivos de otras secciones sobre qué formato, televisión, walkman o electrodoméstico les toque apoyar. Sony necesita no solamente hacer buenos juegos sino también dar un revolcón a toda su directiva y sobre todo, desarrollar una visión clara y definida de qué es lo que quiere y volver a poner al videojuego entre sus prioridades, salvo que de verdad se crean que el Twisted Metal es un juego capaz de parar un E3. Y de ser así, que Kutaragi les pille confesados.
Nintendo

Me tomaron por loco cuando ya anticipé en su momento que Nintendo se dedicaría a hacer upstreaming, es decir, copar zonas del mercado más selectivo y elitista (hardcores, para entendernos) una vez se hubieran hecho con el mercado casual, estilo Zara y su inexorable transformación de una marca de ropa barata a una marca de ropa cara con ínfulas. Y mira tú por donde, eso es exactamente lo que están haciendo. Por supuesto que no estamos hablando de un giro de 180 grados ni de un golpe maestro calculado, hardcorizándose cuando el resto de sus rivales se casualizan ni nada por el estilo. Este movimiento resulta simplemente una evolución lógica: si hay dos billetes en el suelo, uno de 100 y otro de 50 euros, irás primero a por el de cien pero el de cincuenta no lo vas a dejar ahí tirado para que se lo lleve el primero que pase sólo por ser de valor inferior. Los hardcores hemos perdido la perspectiva al dar por imposible este retorno a los juegos de toda la vida: el mercado hardcore sigue siendo una oportunidad de hacer dinero tan buena como cualquier otra, el nacimiento de los juegos casuales no ha fulminado de un rayo a los juegos tradicionales (ni viceversa, que el Wii Vitality lo presentarán a su debido tiempo) y oh, sorpresa de las sorpresas, si Nintendo ha creado una multitud de nuevos jugadores casuales que tarde o temprano madurarán y se convertirán en jugadores más avezados, demandando títulos más complejos como nos ha pasado a todos. Y ahí es donde pretende estar Nintendo. Aprendiendo de sus errores históricos, ha entendido que dar entrada a nuevos jugadores está bien, pero que crecer con ellos es algo necesario o de lo contrario volvería a repetir el error que cometió allá en los noventa cuando la PlayStation o el mismo error eterno que Square-Enix arrastra hasta nuestros días.
Sin embargo, lo más revelador de la conferencia fue no tanto el intento de hacerse con el pastel de Sony y Microsoft vía nostalgia y títulos de la vieja escuela, sino su respuesta a Apple. Me estoy refiriendo, por supuesto, a la 3DS, y Nintendo, críptica como siempre, no le ha dado la gana responder abiertamente a mi pregunta sobre cómo pensaban hacerles frente. Pero al fin y al cabo lo ha hecho.El mercado hardcore sigue siendo una oportunidad de hacer dinero tan buena como cualquier otra.
Para empezar, creo que está claro que Nintendo piensa meterse bastante más de lo normal en el terreno de los gadgets. De un plumazo, su futura consola se ha convertido en la primera consola en 3D, la primera cámara de fotos en 3D, el primer reproductor portátil de películas en 3D y en definitiva, tal y como dijo Iwata, en el primer dispositivo en 3D de masas. Sin embargo, el foco de la conferencia y de la estrategia de Nintendo no es ese. Nintendo siempre ha sido, ante todo y sobre todo, una compañía de software. Y son las ventas de la App Store, y no las de iPhones, las que preocupan a Nintendo, y quien no lo vea así, que eche un vistazo a esta imagen. De ahí que por mucho que Nintendo sacara pecho y farde de hardware, el quid de la cuestión es, como ha sido siempre, el software.
Nintendo ha dejado claro que no han perdido el norte a ese respecto: las consolas se mueven por contenidos, y ellos tenían una salva de juegos que mostrar junto con su 3DS. Bravo. Pero su aproximación al problema de Apple, aunque llena de poderío y talonario, sigue siendo la mar de clásica: thirds de toda la vida, ahora más y mejor que nunca y salivando con el hardware y seguramente, mediante exclusivas pagadas. Bien. Pero la cuestión es que la App Store ha conseguido hacerse con una buena parte de las desarrolladoras mediante estrategias no convencionales, ofreciendo un entorno extremadamente apto para las pequeñas thirds y sin tirar en ningún momento del talonario o base de usuarios establecidos para crear una afluencia de compañías como está haciendo Nintendo ahora con la 3DS. En ese sentido, como siempre, lo más relevante ha sido lo que Nintendo se ha callado, o mejor dicho, lo que ha tocado de puntillas. Una pequeña frase en una conferencia llena de anuncios que pasó desapercibida: la conexión online será totalmente gratuita, y estará conectada en todo momento. Ese comentario, unido a la autocrítica y el conocimiento de que están (muy) por detrás de sus rivales en materia online como declaró hace un mes el propio Iwata, me hace sospechar de que por encima de las fanfarrias del 3D, lo verdaderamente novedoso para Nintendo va a ser su estructura online para la futura consola. Y eso, hoy por hoy, está guardado bajo llave.Con 3DS, está claro que Nintendo piensa meterse bastante más de lo normal en el terreno de los gadgets.
En conclusión
En mi humilde opinión, este E3 ha planteado a una Microsoft a punto de pegarse su primer gran batacazo, a una Sony errática que coarta su propio éxito y a una Nintendo con las ideas bastante claras pero que aún que no lo parezca, todavía no ha mostrado todas sus cartas. Es decir, que quien se espere que en la siguiente generación se mantenga el orden natural de las cosas, va aviado. Nintendo va a intentar sacar del mercado a Sony y Microsoft, a la primera venciéndoles en su juego de gadgets tecnológicos y a la segunda simplemente dejando que tropiecen ellos solitos.
Y mientras tanto, Apple, la gran ausente y muda (pero no ciega), vigila y espera sin levantar mucho ruido. Recordemos que la última vez que una gran compañía entró en nuestro mundillo (Microsoft) lo hizo a rebufo del fracaso de las que ya estaban establecidas (Sega) a modo de ocupar su vacío. ¿Se repetirá la historia de nuevo cambiando los actores? ¿Cuánto tiempo le durará a Nintendo este momento de lucidez hardcore? ¿Logrará Sony levantarse y sacudirse el yugo de sus otras divisiones y presiones internas? ¿Cuando y cómo le llegará el primer fracaso a Microsoft? La respuesta a esas preguntas, junto con espectáculo, fanboys y booth babes ya saben donde encontrarla: en el próximo E3. Nos vemos en el 2011, caballeros.

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