AnaitGames.com
7/10
Nota AnaitLectura rápida
Puede no ser el juego del año, incluso puede no estar a la altura de lo que esperábamos de él (al menos de lo que yo esperaba, porque la demo me hizo disfrutar bastante-mucho, la verdad), pero divierte que da gusto y no decepciona lo suficiente como para maldecir a Capcom por desarrollarlo. Si te gustó la demo, el juego te gustará, porque es más de lo mismo.
Well the world used to be sunny / and jokes used to be funny
but now you're gone / and everything's turned around
Érase una vez una compañía nipona que, en algún momento, se convirtió para mí en sinónimo de calidad. Era una compañía, me supuse, llena de gente con las manos y los miembros viriles de un tamaño reducido pero unas mentes privilegiadas en lo que a creación de videojuegos se refiere. Hasta mediados de los noventa o por ahí, pongamos que hasta 1997 más o menos, estaba muy jodido conseguir juegos, no porque su distribución o venta estuviera penada sino porque yo era un crío y los juegos me los compraban mis padres, eso sí, bajo mi atentísima supervisión. Era una época en la que miraba dos cosas: que en la caja pusiera Rare o que pusiera Capcom. De estos últimos hablaba al principio.
No podían faltar en mi colección un Super Street Fighter II, un Aladdin, un Goof Troop juegos como Magical Quest starring Mickey Mouse, de haber salido en una consola current-gen (o prev-gen como mucho), jamás sería comprado por nadie con medio ápice de sentido común. Simplemente no se puede.
well the world used to be warm / and there never was a storm
but now you're gone and / everythings turned upside down
Un día, por H o por B, simplemente dejaron de parecerme ese sinónimo de buen juego que eran. Tenían sus momentos, pero por lo general decayeron en mi heteróclita y esquizofrénica lista de lo que mola y lo que no, y ni residentevils ni devilmaycrys, ni siquiera el tan aclamado Resident Evil 4, que personalmente me parece bastante malo, consiguieron que la compañía volviera a lo más alto, como antes, como cuando era un crío. El único que consiguió devolverme un poco de esperanza, devolverme el brillo a la mirada por un momento, fue P.N.03, y tampoco fue para tanto.

Casos como el citado y Killer 7 fueron escasos, y no fue hasta la current-gen, la generación de las tresesentas y las pleitres, cuando Capcom ha vuelto a ocupar un rinconcito privilegiado en mi corazón, principalmente por un juego, sólo uno, pero vaya juego: Dead Rising. Desde esa orgía de zombies, diversión e inocentes muriendo de formas estrafalarias y estúpidas, veo el logo de Capcom con otros ojos. El mundo parece más bello. Lo que podía ser un encoñamiento sin más, una locura de una de noche, fue a más hace ya casi un año, cuando la demo de Lost Planet del E3 salió a la luz en Xbox Live. Y ahora está entre nosotros 1 . ¿Cumplirá? ¿Morirá víctima del hype, esa epidemia que golpea sin avisar, se extiende sin detención y mata sin compasión?
Lets see what we got.
and now its cold outside2
Odio la nieve. Esta mañana cuando me levanté, una capa de treinta centímetros de nieve cubría las calles, los coches, todo. Veo Fargo y me produce una mezcla de placer y repulsión que me trastoca. Juego al Snow Bros y me parece estar manejando al enemigo. And so on. En Lost Planet hay mucha nieve, y, aún así, me vi terriblemente atraído por la estética del juego: grandes terrenos nevados, ruinas de ciudades, explosiones y mechas. La cosa va así: tú eres Wayne, colono en el planeta E.D.N. III, y en un encarnizado combate contra un monstruoso ser llamado Ojosverdes, irónico para ser un ser de dimensiones y fuerza descomunales, resultas herido; peor suerte corre tu padre, que muere.
Al despertar, Wayne tiene amnesia y ha sido rescatado de entre el hielo por un grupo de piratas de la nieve, y la muerte de su padre se convertirá en leitmotiv de su amnésico cerebro; se une a ellos para dar muerte a Ojosverdes y vengar la muerte de su padre y blablablá, una historia que por muy dramáticas y peliculeras que sean las escenas cinemáticas que hay entre misión y misión no consigue tener mucha importancia más allá de descansar unos minutos entre matanza y matanza. Los giros se van sucediendo y la historia tiene sus cosas, pero ni consigue interesar lo suficiente ni los personajes enganchan, empezando por el protagonista, que de tan misterioso que parece querer ser acaba dando una sensación de apatía que pa qué. Todo sea dicho de paso, la influencia de Metal Gear es tan evidente como positiva. Que la historia sea poco más que una mierda, por hablar en plata, es un detalle más bien irrelevante en el conjunto del juego, así que conserven las esperanzas, videojugadores: un juego no es un cuenta cuentos.

Visualmente es maravilloso. Los colores fríos de los atardeceres, los anaranjados del amanecer, los grises de los muros que caen impactados por un cohete, los naranjas y rojos tan cálidos que queman de la lava todo está perfectamente representado, y las animaciones tanto de humanos como de akrids, los seres nativos del planeta E.D.N. III, y de robots son más que correctas. Los desprendimientos y destrozos havokianos son realmente espectaculares y ayudan muchísimo a crear la gran sensación de acción que hay en todo momento. Ver una gran estructura metálica ser destrozada por un misil lanzado desde un mecha y que los pedazos de metal vuelen sobre tu cabeza mientras una espesa cortina de humo que está siendo penetrada constantemente por una lluvia de balas de ametralladora impide ver nada más allá de cinco metros es una gran experiencia.
No todo es tan bonito, claro, y tanto artificio gráfico se ve resentido enormemente por algunas ralentizaciones bastante pronunciadas, sobre todo cuando se unen bichos enormes, explosiones y pedazos de todo tipo de cosas saltando por los aires; por suerte no son demasiado frecuentes y aparecen siempre en los mismos sitios (la batalla contra Ojosverdes, por ejemplo, en la que va a unos 4 fps). El divertido problema de las letras minúsculas que tantos momentos mágicos y dioptrías de más nos dio en Dead Rising vuelve a estar presente, aunque el volumen de texto es considerablemente menor, con lo que no resulta tan molesto. Insisto, tan molesto, porque tocar los huevos los toca un rato. Por suerte, mi hábito de jugar a medio metro de la pantalla sirve de parche improvisado para este incidente.
Paul Verhoeven meets Robert Rodríguez meets Hideo Kojima
Si tiene una virtud, en mi humilde opinión, Lost Planet, ésta es ser un juego de acción que no se avergüenza de serlo. No hay puntos de experiencia, niveles de conducción ni enrevesados puzzles que destrocen el agilísimo ritmo del juego, simplemente conoces tu objetivo y vas a matarlo. Si por algo molan Contra, Metal Slug y demás matamatas de yo-contra-todos es porque consisten en cargarte a cientos, miles de individuos, máquinas o seres de diversa procedencia, y Lost Planet es simple y llanamente eso: ametralladora y un montón de bichos a lo Starship Troopers siendo masacrados sin pudor alguno. Únase a esto la adición de los robots (VS, Vital Suits, en el juego) que tanto nos gustan a todos y de fases como la séptima, en la que se da una tremenda batalla de mechas de las que te hacen acercar la nariz a la pantalla más de lo recomendable y tenemos un juego de acción de los de toda la vida, y que además grita a los cuatro vientos que lo es. Normalmente cuando me preguntan cosas tipo este juego es sólo de matar gente intento explicar que no, que hay que explorar, resolver acertijos o resolver un millón de sudokus en menos de diez minutos, pero con este no puedo. Es un juego de disparar a todo lo que se mueva.
¿Es esto malo? Joder, no.

Lost Planet, efectivamente, es un juego de disparar a todo lo que se mueva. Existe además otro factor, la energía térmica, que hace que además de cargarte todo lo que puedas tengas que ir, básicamente, a toda hostia. La cosa va así: tienes determinada energía térmica, que es lo que hace que te mantengas vivo en un planeta tan gélido, y ésta va bajando poco a poco. Cuando llega a cero, tu vida comienza a disminuir, y cuando la vida se acaba estás jodido. Para conseguir esta energía térmica existen varios métodos, pero los más habituales son destruir depósitos y eliminar enemigos, con lo que darse prisa y matar son requisitos básicos para acabar con buen pie. Esta presión es uno de los grandes puntos del juego, y hace que la descarga de adrenalina sea mayor si cabe. Es como jugar en modo contrarreloj todo el rato. Como ir a 180 en dirección contraria por el centro de Madrid. Como correr hacia un ascensor que se está cerrando sabiendo que vas a tener que meter la mano en el último momento para abrir la puerta. Y me gusta.
La jugabilidad acompaña. El personaje se mueve y se deja mover bien, y en cuanto te haces a los controles (lo cual no debería requerir más de veinte minutos de juego) es como si llevaras toda la vida jugando. La opción de apuntar automáticamente al principio parece más bien inútil, pero cuando te das cuenta de que entre fuego, humo y escombros no eres más que un cagarro con más posibilidades de morir que un borracho bailando en el techo de un tren en marcha se hace poco menos que imprescindible. No es perfecta, sin embargo, y muchas veces frustra ver cómo apunta a donde no quieres e incluso a paredes o zonas aparentemente normales de los enemigos más grandes. A los mandos, por abreviar, Lost Planet se presenta claro y simple, perfecto para el tipo de juego que es.
¿Desea saber más?
Mucha gente se queja de que los juegos son demasiado caros y no merece la pena gastarse 60 euros en uno de mierda, que por cierto son la mayoría, pero he de decir que no opino igual. Lo que no merece la pena es invertir diez, quince, veinte horas de tu vida en un juego que es una mierda (o que no es divertido, que básicamente es lo mismo 3 ), porque al fin y al cabo en darle un billete de 50 y uno de 10 al palillero del Game de turno se tarda aproximadamente siete segundos, hasta quince o dieciséis si llevas la cartera en el bolsillo interior de la cazadora. Y a no ser que apreciéis muy poco vuestras vidas, debería cabrearos más perder vuestro tiempo que vuestro dinero, porque el tiempo, al contrario que el dinero, podíais haberlo invertido en leer a Bukowski, estudiar o incluso haceros cortes en la muñeca para llamar la atención de vuestros amigos emos del Fotolog.

Lost Planet, para bien o para mal, no os hará perder demasiado tiempo. La campaña monojugador no dura más de siete u ocho horas, diez si eres jodidamente malo, y rejugarlo más de una o dos veces no suena demasiado apetecible a no ser que seas de esos que no compran otro juego hasta que no exprimen al 100% el anterior. Para cuando te aburras de jugar solo, quizá te apetezca simular contacto social y probar el multijugador, pero aquí sí que no voy a decir mi opinión: AnaitGames, creando una masa con más criterio desde 2005 4 .
El juego, como conjunto, tiene puntos flacos que hacen que no sea el juego sobresaliente que se esperaba, como las ralentizaciones ocasionales, la total indiferencia del apartado musical, tan apático como la historia y sus personajes y alguna cosilla suelta (altibajos en el uso del apunte automático, cierta sensación de monotonía en algún momento), pero aún así se defiende y consigue brillar entre un catálogo con un atractivo aún por descubrir y lleno de juegos que ni fu ni fa.
En definitiva, que bien merece invertir unas perras en él si no eres muy tiquismiquis con la historia y te gusta la acción, matar insectos y los robots cargados hasta arriba de armas, pero desde luego no esperes estar jugando sin parar a él diez meses después de comprarlo. Tiene alicientes para darle una segunda e incluso tercera jugada, como encontrar los objetivos extras (una suerte de monedas que están escondidas en los niveles), pero no es tan revisitable como el, para mí, mejor ejemplo de rejugabilidad de esta generación, Dead Rising. Puede no ser el juego del año, incluso puede no estar a la altura de lo que esperábamos de él (al menos de lo que yo esperaba, porque la demo me hizo disfrutar bastante-mucho, la verdad), pero divierte que da gusto y no decepciona lo suficiente como para maldecir a Capcom por desarrollarlo. Si te gustó la demo, el juego te gustará, porque es más de lo mismo.
En el buen sentido de la expresión. [7]
Fichas:
Lost Planet (Xbox 360)
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