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1998
No cabe duda de que 1998 fue un mal año dentro de la historia reciente de la humanidad. Repasemos algunos de los hechos acaecidos durante esos infames 365 días:
- En 1998 nos dejó Frank Sinatra. Su inigualable voz, su turbia vida, sus conexiones con la mafia... Todo en él tenía ese halo de estrella que tanto echamos de menos hoy en día. Una irreparable perdida que nos hizo sentir a todos un poco más desgraciados.
- El mismo año nos dejaba también el maestro de maestros. Akira Kurosawa fallecía tras una larga y prolífica carrera en la que nos regaló obras inolvidables de la historia del cine como Los Siete Samuráis, Yojimbo, Ran o Rashomon. Pocos directores han sabido plasmar historias con unos personajes tan profundos y llenos de matices. Probablemente es, junto a Billy Wilder, el director más influyente de la historia del cine. Descanse en paz, maestro.
- También en 1998 Titánic recoge los frutos de la desgracia y arrasa en los Oscars con once estatuillas. Nunca una película tan ñoña había conseguido hacer tanto daño a la industria del cine. Para colmo tenemos a la loca de Celine Dion hasta en la sopa berreando el jit de la película. Vamos, lo mismito que Frank Sinatra. Aumentó exponencialmente la tasa de suicidios.
- En 1998 el Real Madrid en un alarde potra sin precedentes, consigue su séptima Copa de Europa. Nunca un fútbol tan rácano y despreciable obtuvo tanto premio, y ese día todos morimos un poco por dentro. Poco después, en el Mundial, Francia se alzó campeona ante Brasil. Los asquerosos gabachos apoyados en la calva de Zidane, derrotaron al Brasil de un Ronaldo al borde un ataque de nervios. Futbolísticamente un año para olvidar.
- Este mismo año ganó Eurovisión Dana Internacional, una travelo israelí que echó por tierra todas las buenas costumbres y tradiciones que siempre había representado ese festival. ¡Qué vergüenza!
- Y sobre todo, en 1998 apareció Metal Gear Solid. Diez años han pasado desde entonces. Diez largos años en los que hemos asistido a varios títulos más de la saga, mejores o peores, pero sin duda demasiado numerosos. Diez largos años en los que una y otra vez Kojima hacía caso omiso a las numerosas voces que reclamaban que le diese una mínima importancia a la jugabilidad frente a las eternas escenas cinemáticas con las que nos torturaba. Diez años infructuosos. Pero la vida da muchas vueltas.

Una calurosa tarde otoñal, mientras Hideo se tomaba su sauna diaria, se obró el milagro. Como en una escena bíblica o en un cuadro cualquiera del Louvre, abrióse el cielo y envuelta en un halo luz cegadora, con los angelitos andróginos por aquí y por allá y con celestiales arpas embelesando los sentidos, apareció la Virgen María. Majestuosa, inmaculada, serena, omnisciente. Descendió lentamente ante los atónitos ojos del programador que se hallaba de rodillas, conmocionado ante tal increíble revelación. Se detuvo ante él y le miró con unos ojos azules en los que se reflejaba una bondad y una ternura infinita. Tomó su mano y la acarició suavemente mientras le susurraba al oído:
Hideo, tronco, ya está bien. Ya te vale. Haz la puta cámara del MGS4 3D, que estamos hasta la aureola de no ver un carajo en el juego, cagüen Satán.
Acto seguido le pegó un bocado en la oreja y se la arrancó de cuajo para luego escupirla ante los angelitos, que la devoraron con una ferocidad asombrosa. Ante tal revelación, Hideo cayó de nuevo de rodillas al suelo, con los ojos llenos de lágrimas y con un hondo dolor en su corazón. Al fin comprendió que la Virgen tenía razón y él llevaba una década equivocado. Arrepentido y avergonzado por lo que eran diez años de bodrios jugables continuados, no tuvo más remedio que asumir sus errores y crear una cámara 3D trasera para Metal Gear Solid 4. Una cámara que sin bien no le eximiese de todos sus pecados le permitiese presentarse en el Día del Juicio Final con un mínimo de esperanza y dignidad.
Y gracias a la Virgen se obró el milagro. Por fin los sufridos jugones de todo el mundo que tanto habíamos maldecido la inutilidad de Kojima en este aspecto vimos recompensadas nuestras súplicas y plegarias y pudimos jugar por fin, y nunca mejor dicho, como Dios manda.

¡ADESTE FIDELES. ALELUYA!
El resto del juego es, por decirlo en jerga de la calle, una mierda. Estoy harto de jugar a los MGS. ¡HARTO! Como juegos son malos. Muy malos. Si cambias a Snake por los monigotes estos verdes de plástico y le pones de título Army Men te queda un juego que sería catalogado de malo dentro de la abominable saga de de los chicos de 3DO. No estoy exagerando.
El juego repite uno tras otro todos los errores que han ido acompañando la saga en los últimos diez años. Los enemigos siguen siendo mongolos, sumamente mongolos. ¿Cómo es posible que con el invencible poder del Cell los enemigos te pierdan de vista cada vez que te escondes debajo de un camión? Da igual que al lado del camión hayan diez cuerpos inertes, que no, los señoritos no se agacharán a mirar. La inteligencia artificial sigue siendo penosa, la infiltración aburrida y los combates mal resueltos. En mi vida he visto un punto de mira moverse con tal lentitud. Como juego de sigilo, malo. Como juego de tiros, malo. Como película, larga y aburrida.
El mayor problema del juego es que Kojima no parece ser consciente de lo que es divertido y de lo que no lo es. Jugar a MGS4 puede ser cualquier cosa menos divertido y excitante. Jugablemente es la antítesis de un Half-Life o de un BioShock, es un dinosario escrito en código binario que sólo tiene sentido por los numerosos fans pajeros que siguen viviendo en Nunca Jamás y se niegan a crecer. No importa que ofrezca mil posibilidades si todas son aburridas. No sirve que puedas resolver las situaciones de diversas formas si con ello te cargas el ritmo del juego. La libertad en los videojuegos está terriblemente sobrevalorada. Metal Gear Solid 4 es un juego tremendamente desequilibrado. Ofrece demasiada libertad en su género y todas las vertientes que toca están mal concebidas.

La infiltración es larga, pesada, aburrida, y en la mayoría de ocasiones, absurda. Los combates no están mal, pero su control está a años luz de los grandes del género y el comportamiento de los enemigos no está a la altura de los videojuegos de acción modernos. No se cubren, no reaccionan. Se limitan a recibir disparos. Y lo peor de todo es que la parte jugable sólo parece una mera excusa, un relleno con el que adornar esos pequeños lapsos de tiempo que transcurren entre los eternos vídeos. Hay juegos en los que las cinématicas están al servicio del juego. En MGS4 el juego está al servicio de las cinemáticas. Y eso es imperdonable.
Desde Anait, conscientes de la crisis creativa que sufre nuestro amigo Hideo, vamos a ayudarle con una pequeña lista de las cosas que son divertidas y las que no lo son:
- Estar dos horas escondido en una caja: Hmmmm, difícil pero creo que NO, no es divertido.
- Salir de marcha con los amigos: SÍ es divertido.
- Ver una escena de 45 minutos en la que Otacon intenta perder la virginidad: NO es divertido.
- Ligar con las nenas en los chiringuitos de la playa: SÍ es divertido.
- Tener un juego que tarda más en instalarse de lo que tardaban los casetes de Spectrum en cargar: NO es divertido.

Buenas noches. Somos The Beauty and the Beast, el nuevo alarde de imaginación de nuestro amo Hideo.
No voy a perder medio segundo en explicaros las posibilidades del juego. Si no las conocéis, huid de él como de la peste. Si las conocéis, vosotros mismos. Es la misma tontería que los anteriores pero potenciada exponencialmente. Muy fan has de ser para que te guste MGS4. Claro que al igual que fans de los Metal Gear los hay también del Justin Timberlake o que van a ver pelis la Julia Roberts. Imagino que descerebrados los hay en todos los géneros.
Muérase, Señor Kojima.
Nota: Cero patatero.

1998
No cabe duda de que 1998 fue un buen año dentro de la historia reciente de la humanidad. Repasemos algunos de los hechos acaecidos durante esos hermosos 365 días:
- En 1998 muere Pol Pot. Uno de los mayores genocidas de la historia que instauró un régimen comunista en Camboya y que asesinó a un terció de la población total del país. Así se pudra en el infierno.
- También en 1998 fue detenido en Londres y reclamado por la justicia española el general César Augusto Pinochet. Golpista, asesino y traidor al gobierno legítimo de Salvador Allende, fue reclamado por Garzón Superstar para ser juzgado por sus numerosos crímenes. Desgraciadamente, el gobierno de Aznar no apoyo esta iniciativa.
- El Barça arrasa en el campeonato doméstico y conquista la liga de fútbol con gran autoridad. El gran fútbol desplegado por los Rivaldo, Figo, Guardiola, Luis Enrique y compañía deja en anécdota los resultados del resto de competiciones que sucedieron durante esa temporada.
- En 1998 nace Google. Eficaz buscador que te puede sacar de más de un apuro si, por poner un ejemplo, necesitas ver lo que sucedió durante todo un año o alguna chorrada similar. Hoy en día dominan el mundo con puño de hierro.
- Y finalmente, en 1998 los chicos de Valve crearon Half-Life. Referente moderno de los videojuegos, obra cumbre, juego que roza el nivel de arte blablabla. BLASFEMIA. Una puta mierda es lo que es. Una abominación sólo al nivel del día en el que las mujeres consiguieron el derecho a votar o conducir.
Un momento, que me se me calienta la boca y esa no era la idea. No me malinterpretéis. El juego y eso está bien. Muy bien. Con lo que no trago es con lo del protagonista. ¿Desde cuándo un jodido cerebrito gafapasta puede salvar el mundo? Señores de Valve, ¿no hemos leído a Darwin o qué? ¿Cómo carajo es posible que el señor Freeman esté capacitado para otra cosa que no sea recibir toallazos húmedos o crear bombas de sostenes para los matones guays?
Es que, joder, es como si Frasier y Niles Crane protagonizaran el Army of Two o como si Fernando Sánchez Dragó se creyese Han Solo. Vamos, que está Rambo machacándose en el gimnasio para despedazar a Depredador y ahora resulta que un tío cerebrito asqueroso al que la goma de los calcetines le produce sarpullidos va a ser capaz de salvar el mundo.

Buenas noches, Seattle. Soy Frasier Crane y tengo el placer de anunciarles que seré el protagonista del nuevo videojuego de acción Half-Life 3: La pluma es más poderosa que la espada.
¡¡¡LO QUÉ NO PUEDE SER, NO PUEDE SER!!! Y gracias al juego de Valve miles de cerebritos se vieron reflejados en las torpes andanzas de Freeman y ahora pueblan los internets, las calles, los bares, el MUNDO REAL con gran osadía. Que no digo yo que molesten, pero tampoco creo que el lugar del león de la sabana sea el Polo Sur. Cada especie tiene su hábitat natural y lo que hizo Valve fue un crimen contra la naturaleza. ¿Dónde carajo están los ecoterroristas cuando se les necesita?
Afortunadamente, diez años después llega el videojuego que devuelve las cosas a su sitio y restablece el orden natural de la sociedad. Y es curioso que sea un gafapasta como Kojima quien esté detrás de ello, pero es admirable que haga causa común con los naturalistas y defienda el autentico lugar de su especie. Los sótanos de las casas de sus madres y los cubículos de sus grises oficinas.
Metal Gear Solid 4 es la antítesis de Half-Life. No por gilipolleces como la narrativa y la jugabilidad, sino porque es un juego que muestra de qué pasta están hechos los auténticos héroes. Nada de capullos que pasaban por allí, de seres ordinarios en situaciones extraordinarias ni tonterías de esas. Los héroes nacen héroes. Solid Snake es un héroe como la copa de un pino y así se demuestra en este canto del cisne de Kojima.

Metal Gear Solid 4 es una historia en la que Solid Snake nace para ser un héroe, vive como un héroe y está preparado para morir como un héroe. A su lado, un albino Otacon no hace más que estar detrás de una triste pantalla de ordenador en labores de intendencia. ¡Y así salvan el mundo! ¡La fórmula funciona! El cerebrito escondido y el tío guay pegando tiros. Como debe ser. Porque vamos, si Snake se encontrase a Freeman es que de las hostias que le daba se le quitaban las ganas de ir salvando mundos y se volvía llorosa a su laboratorio con sus probetas y sus hámsters.
Siempre he pensado que es muy difícil hablar de un juego de la saga Metal Gear y hacer el ejercicio de abstracción necesario para analizarlo como merece. Parto de la base de que las entregas de la saga Metal Gear y Metal Gear Solid 4 en particular no son juegos, son experiencias que son vividas de formas muy diferentes según la persona que las disfrute y que tienen mil resultados e interpretaciones. Ahí va la mía.
Metal Gear Solid 4 no es ni un juego ni una película. Atraviesa el umbral de ambos mundos para convertirse en un cuento, un western crepuscular que nos habla de personajes, de héroes, de historias de buenos y malos que a veces no son tan buenos ni son tan malos. De valores y de ideales de otro tiempo que siguen tan vigentes hoy como ayer, de sentimientos y de emociones que jamás desaparecerán.

¡EL EQUIPO A SIEMPRE VENCERÁ!
Metal Gear Solid es una experiencia que pese a sus carencias jugables es capaz de tenerme pegado a la pantalla sin pestañear y de retener cada escena en mi retina como si fuese la la última. Metal Gear Solid 4 es un juego tramposo. Busca la emoción, la heroicidad y lo épico desde el primer momento. Recurra a clichés para ello. Pero amigos míos, lo consigue. Te emociona y consigue que retengas en tu retina y en tu memoria algunos momentos que perdurarán para siempre en la historia del videojuego. Y eso tiene un enorme mérito.
No puedo valorar este juego por separado, hablar de sus increíbles gráficos o de lo emotivas que resultan las composiciones de la banda sonora. No se trata de explicar las miles de posibilidades que ofrece. Lo que se debe decir cuando se habla de MGS4 es que consigue que después de un duro día de trabajo en la mina, dándole gracias a Dios por permitirme salir vivo de ese agujero infernal, llegue a casa, molido, exhausto, y lo primero que haga es encender la consola y meterme cinco horas de juego entre pecho y espalda. Y así día tras día hasta que lo he exprimido hasta la última gota. Que sea capaz de tragarme escenas de vídeo larguísimas sin pestañear. Eso es de lo de lo quiero hablar cuando hablo de Metal Gear Solid 4.
No es la primera vez que lo digo, pero de nuevo lo ha vuelto a conseguir. MGS4 es un juego que transciende su género. Es más que un videojuego. En todos los sentidos. Chapeau.
Mis respetos, Mr. Kojima.
Nota: ¿Se puede puntuar el amor?
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@8bitterPues yo pensaba que todas las imagenes eran nuevas, al menos yo no las habia visto hasta la semana pasada. En cuanto a lo de la Demo, yo no comente nada...
Aratz en "Unas cuantas imágenes de Halo 4”
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Creo que es la primera vez que Pachter dice algo sensato en todos estos años como analista frustrado.
chiconucelar en "Pachter: Sin el mercado de segunda mano la industria del videojuego se iría al carajo”
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Ostias, que original! No se como a nadie se le habia ocurrido antes hacer crossovers de clasicos con la portal gun.
Lockeric en "La descojonante unión de Street Fighter II y Portal ”

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