AnaitGames.com
9/10
Nota Anait
En cierta entrevista le preguntaron a Dan Houser acerca del porqué de Undead Nightmare, el porqué de una invasión zombie en el mundo perfectamente orquestado que habían gestado, donde el equilibrio era perfecto, el bourbon sabía a madera y las furcias a algo que no tiene pinta de saber muy bien. Lo que contestó el amigo Dan dejaba bien claras sus intenciones: «Queríamos que el mundo del juego fuese como un decorado de película de los 70 en el que durante el día se estuviese filmando un western revisionista y serio, y por la noche un montón de locos invadieran el estudio y grabaran una demencial película de terror usando los mismos escenarios y el mismo elenco». Y lo cierto es que, una vez exprimida la mayor parte del juego, no se me ocurre una mejor descripción que esta.
Recuerdo que cuando se anunció que el último pack de DLC para Red Dead Redemption iba a tratar sobre una plaga zombie, a muchos lectores les faltó tiempo para bajarse la cremallera y miccionar inmisericordemente sobre él. La causa estaba clara: sobredosis de zombies, no muertos, muertos vivientes, infectados o como queráis llamarlos. El boom de la última década en todos los soportes ha sido asfixiante y a algunos ya les sale urticaria sólo con oír hablar de otra maldita cosa protagonizada por cadáveres andantes. Y lo comprendo. Lo comprendo pese a ser el más empedernido consumidor de este subgénero que seáis capaces de echaros a la cara. Incluso yo he sentido por momentos que esta lluvia de sangre, que cantaría Slayer, empezaba a hastiarme. Sin embargo, de todas las modas se saca algo positivo y este caso no ha sido una excepción. Hemos huido hasta dos veces de las hordas purulentas gracias a Valve en plena cresta de la ola zombie, y aunque Undead Nightmare llegue ya en el bienvenido crepúsculo de esta plaga (en todos los sentidos), lo mejor es deshacerse de los prejuicios y juzgarlo con justicia, valga la doble redundancia.

Volvemos una vez más al recio pellejo de John Marston en un arco argumental alternativo, un "what if...?", situado justo antes del "primer final" (los que lo hayáis terminado me entenderéis) de Red Dead Redemption, cuando el ex forajido en busca de redención intenta reconstruir su vida en compañía de su mujer Abigail y su hijo Jack dedicándose a comerciar con reses y mantener su rancho como buenamente pueden. Ese pequeño paréntesis de estabilidad y buenrollismo en la vida de Marston se ve alterado cuando su familia se contagia de la plaga zombie que acaba de brotar de no se sabe dónde. Una vez amordazados y puestos a salvo ambos miembros del núcleo familiar en estado de descomposición, John se dispone a cabalgar en su corcel hasta la ciudad de Blackwater en busca de ayuda y topa con la triste (y apestosa) realidad: el resto del territorio explorable ha sucumbido a la plaga y el caos reina entre los supervivientes de cada pueblo. El dinero ha dejado de tener valor, la munición es la única divisa válida y no es que llueva del cielo precisamente. Para enfrentarnos a las almas torturadas con los intestinos colgando, eso sí, contamos con nuevos artilugios como una antorcha, agua bendita, cebo para zombies (que se puede combinar con cartuchos de dinamita para provocar un efecto fabulosamente similar al de la pipe bomb en L4D) y la alegría de la fiesta: un trabuco que hace literalmente explotar a quien disparemos y cuya munición podemos fabricar a partir de restos de cadáveres caídos. Una delicia, de verdad.
Vale, muy bien, pero ¿qué diferencias hay con Red Dead Redemption aparte de la inclusión de zombies y una historia alternativa? Pues algunas tan esenciales como el sistema de combate, cuyo cambio ha sido radical y absoluto. Los tiroteos originales, aquellos en los que debíamos cubrirnos tras algún elemento del entorno para hacer frente a grupos de enemigos que ejecutaban la misma maniobra han dejado paso a combates más mucho menos tácticos (los zombies no son unos grandes estrategas que digamos), en los que lo más importante es apuntar siempre a la cabeza —al no haber desmembramientos no hay otra forma de matar a los enemigos, exceptuando los explosivos y el fuego, que hacer volar por los aires su castigada masa encefálica a balazos—, controlar la munición y los tiempos de recarga y, sobre todo, vigilar el espacio que nos rodea. No van a ser pocas las ocasiones en que os sorprendan los gruñidos de una cabaretera en ropa interior y la cara arrancada andando marcha atrás hacia donde momentos antes estaba despejado. Como ocurre con los jubilados en el transporte público, los zombies son lentos, torpes y no muy listos, pero siempre numerosos y extremadamente feroces.

En cuanto a las submisiones, Rockstar nos da el mismo perro con otro collar. Un collar que convierte al perro en una criatura de ojos rojos que gime, supura coágulos y tiene curiosidad por descubrir si la carne humana sabe más a pollo o a cerdo, pero que es en esencia el mismo chucho. Ahora ya no despejamos guaridas de forajidos sino que purificamos cementerios, ni secuestramos a criminales buscados sino que rescatamos a supervivientes desaparecidos. Todas estas buenas acciones (opcionales, por supuesto) irónicamente no tienen ninguna incidencia más allá de algo de munición como agradecimiento y la recompensa de ser mejor persona y limpiar nuestra conciencia sin tener que apadrinar a un huerfanito somalí. Adiós al indicador de honor; en las circunstancias más desesperadas la moral se va por la taza del váter. Sin embargo, hay una buena acción que estamos prácticamente obligados a llevar a cabo, desproveyéndola de ese altruismo jipi del que muchos hacen gala cada vez que se encuentran a alguien en apuros. Si queremos desplazarnos de pueblo a pueblo de forma automática, sin tener que patearnos todo el territorio, primero deberemos limpiar esas aldeas y utilizarlas como base, ya que en Undead Nightmare ha desaparecido la posibilidad de plantar el campamento. Al fin y al cabo acampar en mitad de una llanura rebosante de zombies es tan sensato como pasear por la noche madrileña con una barretina y la camiseta de la Selecció Catalana.
Y ya que no dependían de lastres tan absurdos como la verosimilitud y tenían vía libre, en Rockstar no sólo han aprovechado para convertir a los animales en zombies —una pena que lo hayan hecho con todos; habría sido divertido contemplar como un ecosistema se venía abajo progresivamente— e incluir criaturas bíblicas, y otras bestias de leyenda que harán salivar a los

No tuve ocasión de analizar Red Dead Redemption, que habría sido mi primer diez desde que analizo juegos, y me duele en el alma no poder dárselo a su última aventura descargable que, esta vez sí, ha pasado por mi implacable baremo, por no tener un guión algo mejor estructurado y un modo online algo más estimulante que el Apocalipsis Zombie que se ofrece y que es el modo supervivencia de toda la vida contra oleadas pestilentes de turistas del más allá. Aun así, Undead Nightmare es otro de esos ejemplos que afortunadamente empiezan a abundar. Ejemplos de cómo hacer bien las cosas y de cómo debe ser una expansión descargable, reformulando algo que funciona sin alterar sus cimientos (o al menos no todos) y potenciando otras de sus constantes. Un cúmulo de decisiones acertadas entre las que incluyo su precio (800 MS points o 9,99 euros) y la edición en formato físico para finales de noviembre y por 29,99 euros, que también lleva por título Undead Nightmare pero incluye además todos los demás packs de DLC jugables sin necesidad de tener el juego original.
Quizá sea una perogrullada decir que Undead Nightmare le recita un poema de amor a la serie B, le hace una genuflexión sincera y entusiasta al subgénero zombie y les practica una fabulosa felación doble a Lucio Fulci y papá Romero, pero así es. Y si todo eso mezclado con las inabarcables bondades de Red Dead Redemption no os seduce y os enamora y os sulivella, muchachos, deberíais hacéroslo mirar. [9]
Fichas:
Red Dead Redemption (PlayStation 3), Red Dead Redemption (Xbox 360), Undead Nightmare (PlayStation 3), Undead Nightmare (Xbox 360)
Comentarios (16)
Últimos comentarios
Comentarios en Artículos
-
@8bitterPues yo pensaba que todas las imagenes eran nuevas, al menos yo no las habia visto hasta la semana pasada. En cuanto a lo de la Demo, yo no comente nada...
Aratz en "Unas cuantas imágenes de Halo 4”
-
Creo que es la primera vez que Pachter dice algo sensato en todos estos años como analista frustrado.
chiconucelar en "Pachter: Sin el mercado de segunda mano la industria del videojuego se iría al carajo”
-
Ostias, que original! No se como a nadie se le habia ocurrido antes hacer crossovers de clasicos con la portal gun.
Lockeric en "La descojonante unión de Street Fighter II y Portal ”

Vertice, Usuario
-, Usuario
-, Usuario
pussy bompensiero, Usuario
smart, Usuario
Zetaculy, Usuario
Vertice, Usuario
Epetekaun, Usuario
Katuzahar, Usuario
Zetaculy, Usuario
Katuzahar, Usuario
OrOcHi, Usuario
Zetaculy, Usuario
Angugus, Usuario
Zetaculy, Usuario
Por favor identifícate para comentar.